viernes, 19 de agosto de 2011

Las sesiones de cuentacuentos en la Bibliopiscina de Fraga se prolongan


Las sesiones de cuentacuentos en la Bibliopiscina, el espacio que en el complejo de ocio de La Estacada habilita cada verano la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Fraga para promocionar la lectura entre los usuarios, se prolongarán una semana más gracias a la colaboración de la voluntaria del grupo de lectura de Ballobar Alegría Sanz.

En un principio, la sesión celebrada el pasado día 17 debía ser la última, pero la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Fraga Carmen Querol avanzó ya que se estaba trabajando para organizar nuevas sesiones, algo que al final se ha concretado. En lo que va de verano, más de 500 pequeños fragatinos han participado en las cinco sesiones de cuentacuentos que ha acogido la Bibliopiscina. La primera de dichas sesiones tuvo lugar el pasado 13 de julio y éstas se han ido sucediendo a razón de una por semana –los miércoles 20 y 27 de julio y 3 y 10 de agosto se celebraron también sesiones- durante todo lo que va de verano. En la sesión del día 17 tomaron parte unos 50 pequeños. De las sesiones de cuentacuentos se encarga el personal de la Red de Bibliotecas Municipales de Fraga y, para llevarlo a cabo escoge en buena parte libros incluidos en la Guía Cartoné 2011 que recoge recomendaciones para los más pequeños y se edita cada año desde la Delegación de Cultura.

Carmen Querol destaca la importancia de estas actividades para la promoción de la lectura entre los más pequeños de la Ciudad. Con ello, apunta, se consolida la afición por la lectura en una Ciudad, Fraga, que cuenta con cuatro biliotecas públicas (Palacio Montcada, Litera, Miralsot y la infantil Gianni Rodari. Sólo en 2010, estas bibliotecas registraron más de 40.000 visitas. "Es una cifra importante, pero hay que desarrollar acciones como ésta que llevamos a cabo en las piscinas". Cabe decir que las sesiones de cuentacuentos incluyen además talleres en los que los niños participantes pueden elaborar puntos de lectura, imanes de nevera o desarrollar prácticas de psicomotricidad. "Se trata de dar motivos a los pequeños para que se acerquen a los libros, por eso vamos a las piscinas. Cuando termina el colegio, se convierten en un punto de reunión de niños y familias y la actividad tiene mucha aceptación". En la Bibliopiscina, que funciona desde finales de junio, se han prestado unos 5.000 documentos entre libros y revistas. "Más o menos, se cede un centenar al día, es una cifra para estar satisfechos", señala Querol.



--
Aragón Liberal
Periódico digital de información y Opinión



No hay comentarios: