jueves, 25 de agosto de 2011

Finaliza el programa de cuentacuentos de la Bibliopiscina



El programa de cuentacuentos de la Bibliopiscina, el espacio habilitado en el complejo de La Estacada para promocionar la lectura entre los fragatinos que durante el verano utilizan las piscinas municipales, finalizó ayer miércoles con una sesión a cargo de Alegría Sánchez, miembro del Taller Leer Juntos de Ballobar. Para la última sesión del programa, Alegría escogió el cuento El Color de la Arena, una obra original de Elena O'Callaghan en el que se narra la historia de Abdulá, un niño saharaui que reside en los campos de refugiados de Tinduf (Argelia) que llena sus horas haciendo dibujos en la arena. Elena O'Callaghan, nacida en 1955 en Barcelona, es licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación y ganó en 1987 el premio de novela infantil y juvenil Barco de Vapor con su primera novela El pequeño roble.

En lo que va de verano, unos 600 pequeños fragatinos han participado en las sesiones de cuentacuentos que ha acogido la Bibliopiscina. La primera de dichas sesiones tuvo lugar el pasado 13 de julio y éstas se han ido sucediendo a razón de una por semana –los miércoles 20 y 27 de julio y 3, 10 y 17 de agosto se celebraron también sesiones- durante todo lo que va de verano. De las sesiones de cuentacuentos se encarga el personal de la Red de Bibliotecas Municipales de Fraga y, para llevarlo a cabo escoge en buena parte libros incluidos en la Guía Cartoné 2011 que recoge recomendaciones para los más pequeños y se edita cada año desde la Delegación de Cultura.

Carmen Querol destaca la importancia de estas actividades para la promoción de la lectura entre los más pequeños de la Ciudad. Con ello, apunta, se consolida la afición por la lectura en una Ciudad, Fraga, que cuenta con cuatro biliotecas públicas (Palacio Montcada, Litera, Miralsot y la infantil Gianni Rodari. Sólo en 2010, estas bibliotecas registraron más de 40.000 visitas. "Es una cifra importante, pero hay que desarrollar acciones como ésta que llevamos a cabo en las piscinas". Cabe decir que las sesiones de cuentacuentos incluyen además talleres en los que los niños participantes pueden elaborar puntos de lectura, imanes de nevera o desarrollar prácticas de psicomotricidad. "Se trata de dar motivos a los pequeños para que se acerquen a los libros, por eso vamos a las piscinas. Cuando termina el colegio,se convierten en un punto de reunión de niños y familias y la actividad tiene mucha aceptación". En la Bibliopiscina, que funciona desde finales de junio, se han prestado unos 5.000 documentos entre libros y revistas. "Más o menos, se cede un centenar al día, es una cifra para estar satisfechos", señala Querol.


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