lunes, 4 de agosto de 2008

Algunas pretensiones del nacionalismo catalán

4.8.2008.



Por: Gunther Zevallos

Cuanto más fuelle pierden los independentistas catalanes, más ruido hacen. Los últimos movimientos del nacionalismo pueden acabar con la paciencia y sosiego de la sociedad aragonesa.



Cuanto más fuelle pierden los independentistas catalanes, más ruido hacen. Los últimos movimientos del nacionalismo pueden acabar con la paciencia y sosiego de la sociedad aragonesa.


Hoy sólo la actitud malsana y colonialista de los políticos nacionalistas catalanes, impide que lleguen a Aragón las obras de arte que permanecen retenidas innecesariamente en el Museo Diocesano de Lérida. A nadie le cabe la menor duda que las parroquias aragonesas son las únicas propietarias de las 113 piezas de arte, ni tan siquiera a la propia Generalidad de Cataluña, que en 2001 mandó elaborar un informe que desaconsejaba cualquier posibilidad o pretensión del nacionalismo catalán de apoderarse del patrimonio artístico aragonés.

Las autoridades judiciales deberían disponer sin dilación el traslado de inmediato de los bienes, y las autoridades políticas aragonesas responder al nacionalismo catalán con la firmeza que desde hace mucho tiempo la sociedad aragonesa le viene exigiendo. A Marcelino Iglesias no le caben más excusas para exigir la devolución, ni buenas palabras para con los nacionalistas. El patrimonio artístico aragonés que permanece retenido en el Museo de Lérida no es propiedad del Gobierno catalán, y no forma, ni ha formado nunca, parte de la identidad cultural catalana, salvo en la mente retorcida de los imperialistas catalanes, quienes al considerar como propios los vastos territorios del Aragón oriental al que llaman «la franja de poniente», piensan que es argumento suficiente como para exigir unos derechos sobre unos bienes que no les pertenecen.

Los aragoneses debemos ser conscientes de que el problema de fondo no son los bienes, sino, la forma cómo actúa el nacionalismo catalán con Aragón, creando artificialmente problemas allí donde no los ha habido nunca, penetrando poco a poco en nuestro Aragón oriental para transformar nuestra propia identidad aragonesa en catalana, ya sea a través de sus costumbres, su folclore, la música, las tradiciones, etc. Los aragoneses debemos ser conscientes de que el imperialismo catalán ha sido apoyado económicamente, no sólo por nacionalistas catalanes, sino también por nuestro propio Gobierno aragonés. Una política nacional expansionista que pretende además introducir la lengua Catalana como punta de lanza de este imperialismo basado en la idea de la unidad cultural de los «países catalanes», y que lamentablemente es apoyado tanto por el PSOE, como también por la CHA (Chunta aragonesista) que reclama la normalización del catalán en Aragón.Deberíamos preguntarnos cuáles pueden ser las razones para que la CHA, un partido que dice defender Aragón, claudique al nacionalismo catalán, no será que les deben algo, o será que no les importa que los nacionalistas catalanes tengan la intención de «reincorporar» a Cataluña las provincias aragonesas que consideran suyas, o será quizás que nuestros políticos aragoneses no conocen el papel que juega el idioma y la cultura catalana para cubrir las pretensiones expansionistas del nacionalismo sobre las provincias del Aragón oriental. Si no lo saben, tomen buena nota. No obstante, bastaría con leer con atención qué dicen las declaraciones ideológicas de ERC y CiU.

Declaración ideológica de ERC. Artículo 13. La Nación catalana.
La Nación catalana ha estado dividida en diferentes territorios por imperativos políticos: la Cataluña del norte, en el Estado francés; el Principado de Cataluña con la Franja de Poniente, el País valenciano y las Islas Baleares, así como las Pitusas del Estado español, y Andorra, que tiene Estado propio. Este descuartizamiento, fruto de más de 300 años de opresión por parte de los Estados español y francés, ha hecho que los diferentes territorios hayan vivido ignorándose los unos a los otros o, en el peor de los casos, ignorando la propia identidad.

Declaración ideológica de CiU.
a)Potenciar la identidad de Cataluña para alcanzar y desarrollar la plena soberanía nacional.
b)Contribuir al ahondamiento y la creación de espacios políticos, culturales, sociales y lingüísticos comunes, en el ámbito territorial de los Países Catalanes, respetando la actual idiosincrasia de los pueblos.

Dicen los nacionalistas catalanes, basándonos en los artículos de Alfons Maseras (ideólogo del pancatalanismo), que hay que reavivar el espíritu nacional en todas las tierras de habla catalanas que fueron en otros tiempos pobladas por catalanes, que deben llevar la conciencia a esas regiones de que su nacionalidad es la catalana, lo mismo que su lengua. Según Maseras, los medios para llevar a cabo esta acción son muchos: colectivos, individuales, políticos, económicos, culturales, artísticos, etc. Y como las colectividades catalanas que viven en tierra de España tienen el peligro de perder su carácter, se deben promover asociaciones culturales y los Casals (Casas regionales catalanas), para exaltar el nacionalismo catalán. Por eso desde el pCUA no llegamos a comprender en absoluto la postura del Gobierno aragonés, que incluso ha otorgado ayudas a determinadas actividades culturales de los nacionalistas catalanes. En su día el presidente de los Casals revelaba en la revista de Ezquerra Republicana de Cataluña, que el objetivo básico de las Casals era ayudar a la unidad de los «países catalanes». No nos sorprende por tanto en el pCUA, que la presidenta Marta Canales de la «Casal Jaume I» de Fraga (Aragón), animara activamente la manifestación para «defender la unidad del Museo de Lérida» del pasado 20 de Julio de 2008, según se pudo saber por la prensa.

Se puede llegar a entender entonces el por qué para CiU, o para el presidente Esquerra Republicana de Cataluña, Joan Puigcercós, los bienes del Aragón oriental son tan importantes, después de todo, desde su proyecto secesionista ellos consideran que el Aragón oriental, al que llaman «la franja de poniente», pertenece a los «países catalanes», junto a Valencia y las islas Baleares. Mientras tanto los políticos aragoneses se empeñan en abrir las puertas de nuestra casa: Aragón, al nacionalismo catalán.

Dice Marcelino Iglesias que no ha entendido porqué el nacionalismo catalán no tuvo inconveniente en romper la unidad del archivo de Salamanca, y hoy reclaman la unidad del Museo. En el pCUA sí que lo tenemos muy claro, lo que en realidad reclaman los nacionalistas es la unidad cultural catalana, por eso es necesario que los aragoneses no se dejen convencer por la clase política aragonesa pro-catalanista, ni agachar la cabeza ante esta amenaza del imperialismo catalán.

Gunther Zevallos

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